Disparador 360° — la torreta del centro dispara hacia donde tocas. Derriba los meteoritos antes de que te alcancen.
Tu torreta está en el centro de un campo de estrellas. Los meteoritos aparecen justo fuera de un borde elegido al azar —izquierda, derecha, arriba o abajo— y vuelan en línea recta hacia el centro, cada uno apuntado con un pequeño error aleatorio (hasta unos 11°), así que no todos van en rumbo de choque contigo.
Toca en cualquier punto del campo: la torreta gira hacia ese punto y dispara una bala. Las balas vuelan en línea recta hasta 1,5 segundos o hasta salir de la pantalla, y cada una se gasta en el primer meteorito que toca. La torreta dispara como máximo una bala cada 0,12 segundos (unas ocho por segundo); un toque que llega antes se ignora y ni siquiera hace girar la torreta.
Tipos:
• Grande: el más lento, aguanta 3 impactos, vale 10 puntos y se divide en 2 medianos. Tras el primer impacto aparece un punto rojo en su centro.
• Mediano: aguanta 2 impactos, vale 20 puntos y se divide en 2 pequeños.
• Pequeño: el más rápido, cae con 1 impacto y vale 40 puntos.
Alrededor del 55 % de los meteoritos nuevos son grandes, el 30 % medianos y el 15 % pequeños. Los dos fragmentos de una división salen a 60° a cada lado de la trayectoria de la roca de la que vienen.
Tu puntuación marca la dificultad. Cada punto que consigues suma un 0,18 % a la velocidad inicial de los meteoritos y fragmentos que se crean después: 1,9 veces a 500 puntos y 2,8 veces a 1.000, sin límite superior. Al principio llega un meteorito nuevo cada 0,5–1,4 segundos, cada vez más a menudo según puntúas, hasta que hacia los 1.000 puntos llegan cada 0,2–0,56 segundos.
La partida termina en cuanto un meteorito toca la torreta. Pulsar «Nuevo» durante una partida que ya tiene puntos también la termina, así que aún puedes guardar la puntuación; en la pantalla final puedes guardarla en el Salón de la Fama o pulsar «Nuevo» para volver a jugar.
Objetivo: la mayor puntuación antes de que un meteorito te alcance. Tu mejor marca se guarda en este dispositivo.
Los meteoritos grandes son lentos y baratos —tres impactos por 10 puntos— y aun así son más de la mitad de las rocas nuevas. Su valor está en lo que llegan a ser: al romper uno salen dos medianos a 60° a cada lado de su trayectoria, de modo que los pedazos de una roca rota lejos de la torreta pasan de largo y salen de la pantalla en vez de venir hacia ti. Rompe las rocas grandes mientras aún están lejos y la pantalla está tranquila, y sus pedazos serán puntos opcionales en lugar de amenazas nuevas; si rompes una justo al lado de la torreta, un fragmento todavía puede rozarte.
Como disparas hacia donde tocas, trata tu torreta como una esfera de reloj y ocúpate primero de la roca más cercana al centro que de verdad vaya en rumbo de choque. Los puntos por impacto suben mucho a medida que las rocas se achican —unos 3 por impacto en una grande, 10 en una mediana y 40 en una pequeña—, así que los fragmentos que se alejan son los blancos más jugosos de la pantalla. Ve a por ellos cuando nada se acerque, apuntando un poco por delante, porque cruzan tu disparo en lugar de venir por su misma línea. Cuando sube la velocidad, sigue tocando en barridos suaves alrededor del círculo en vez de fijarte en una dirección, para que nada se cuele hasta tu torreta por detrás.
No todas las rocas necesitan una bala. La trayectoria de un meteorito queda fijada al aparecer y nunca se curva, y por el pequeño error aleatorio de su puntería, en una pantalla de móvil alargada una buena parte de ellos pasaría de largo junto a la torreta aunque no les dispararas, más entre las pequeñas que entre las grandes. Lee la línea que sigue una roca antes de gastar disparos en ella: la que claramente se desvía hacia un lado puede esperar mientras te ocupas de la que viene directa hacia ti. Y como los toques separados por menos de 0,12 segundos se descartan, un ritmo constante de toques apuntados, sin pasar de unos ocho por segundo, saca todos los disparos que la torreta puede hacer; aporrear la pantalla más rápido solo desperdicia toques.
La dificultad va ligada a tu puntuación, no al reloj. Mientras tu puntuación no cambia, el ritmo no sube —los meteoritos siguen llegando, pero ni más rápidos ni más a menudo que antes—, así que nunca hay motivo para precipitarse: un disparo fallado solo cuesta un instante, mientras que un toque apresurado hacia otro lado con una roca cerca puede acabar la partida. Eso sí, hacia los 1.000 puntos una roca pequeña cruza desde el borde de la pantalla de un móvil hasta la torreta en un segundo o menos, así que a partir de ahí dispara a cada roca en cuanto entre en la pantalla en vez de dejar que se acerque.