Drag to move, tap to launch
Drag to move, tap to launch
Dos palas, una pelota. Devuelve los golpes de un rival controlado por el ordenador todo el tiempo que puedas mientras la pelota acelera con cada golpe tuyo: un solo fallo termina la partida.
Tu pala es la azul de abajo; el bot maneja la roja de arriba. Pulsa Empezar y la pelota sale desde el centro de la pista hacia ti. Toca o arrastra en cualquier punto de la pista para moverte: la pala se coloca al instante bajo tu dedo y solo cuenta su posición de izquierda a derecha.
Cada vez que la pelota rebota en tu pala sumas un punto de peloteo (el contador Peloteo). La partida termina la primera vez que la pelota te pasa; no hay vidas extra. Si falla el bot, no pierdes nada: tras una pausa de medio segundo la pelota vuelve a sacarse hacia ti desde el centro y tu cuenta sigue.
La pelota sale a 280 píxeles por segundo y gana 14 con cada devolución tuya, hasta estabilizarse en 620 a partir de las 25 devoluciones. En un móvil normal, una pelota recta tarda unos dos segundos en cruzar la pista al principio y menos de uno a máxima velocidad. Las paredes laterales la devuelven sin frenarla.
El punto donde la pelota toca tu pala fija el ángulo de salida: en el centro exacto sale recta hacia arriba y, cuanto más lejos del centro, más inclinada, hasta unos 57 grados respecto a la vertical en los extremos. Cuenta como golpe si cualquier parte de la pelota toca la pala de 80 píxeles. La pala del bot sigue la misma regla, pero no puede moverse a más de 240 píxeles por segundo.
Tu mejor peloteo se guarda en este dispositivo, y la tarjeta de fin de partida te deja guardar la puntuación en el Salón de la Fama.
Objetivo: mantén el peloteo lo más posible.
La peculiaridad clave aquí es que solo tu lado puede perder: si el bot falla, la pelota simplemente se vuelve a sacar hacia ti. Eso significa que la defensa lo es todo: olvídate de "ganar" a la pala de arriba y concéntrate por completo en no dejar nunca que la pelota pase la tuya. Trata cada peloteo como un ejercicio de supervivencia, no un duelo.
Controla el ángulo con el punto de contacto: golpea la pelota con el borde de tu pala para mandarla bruscamente de lado, o con el centro para mantenerla recta y previsible cuando necesites respirar. Según se acelera el peloteo la pelota cuesta más de leer, así que colócate bajo su trayectoria prevista pronto y haz movimientos pequeños en vez de lanzarte. Vuelve hacia el centro entre golpes, porque una pala centrada cubre una pelota que vaya a cualquier esquina.
Lee al bot además de la pelota. En cada saque, el bot elige al azar un desvío de puntería de hasta 22 píxeles y mantiene su pala a esa distancia a un lado de la pelota hasta el siguiente saque. Mientras llega a tiempo, sus devoluciones salen casi siempre con el mismo ángulo —desde rectas hasta unos 33 grados, según el desvío que le haya tocado—, así que tras dos o tres intercambios ya sabes hacia qué lado se inclinan y puedes esperar allí. Su límite de 240 píxeles por segundo también cuenta: a partir de unas 20 devoluciones falla más o menos la mitad de las pelotas que golpeas a más de 25 píxeles del centro, pero casi siempre alcanza las que golpeas a menos de 15 píxeles del medio.
Un fallo del bot no te cuesta nada, pero piensa en lo que viene después: el nuevo saque sale desde la línea central, así que te llega en más o menos la mitad del tiempo habitual, aunque nunca con más de 22,5 grados; colócate en el centro durante la pausa. Como solo cuenta la posición horizontal del dedo, mantén el pulgar abajo en la pista, a la altura de la pala o por debajo, donde nunca tapa la pelota que viene. La pala además salta directamente bajo cualquier toque nuevo, así que en vez de deslizar el dedo puedes levantarlo y apoyarlo donde va a llegar la pelota; eso sí, no levantes el pulgar durante esa pausa, porque un toque nuevo pone la pelota en juego antes de tiempo y en una dirección al azar, y al cumplirse el medio segundo vuelve a salir hacia ti, con otro ángulo, desde donde esté en ese momento. Y conoce el techo: tras 25 devoluciones la pelota ya no acelera más, así que desde ahí la partida depende de repetir el mismo ritmo, no de adaptarse a más velocidad.